Este
tema ha generado muchas contradicciones y opiniones diversas, pero
tratemos de darle un enfoque bíblico, si bien es verdad que la Biblia
no habla “directamente” de la masturbación esto no significa que es
algo que se pueda hacer libremente sin ningún impedimento porque con
ese criterio de que “en la Biblia no esta” podemos cometer serios
errores. Por ejemplo: En la Biblia no esta la palabra pornografía,
entonces alguno puede decir “ha, como no esta entonces puedo
consumirlo”, tampoco esta la palabra “Aborto”, pero si esta la palabra
homicidio, con la masturbación pasa lo mismo, y con muchas otras
palabras que no están en la Biblia, creo que ante todo debemos tener la
luz de la revelación de la palabra de Dios. Aunque parezca increíble
para algunos, cierta vez escuche a un joven decir “En la Biblia no esta
la palabra cerveza, pero si esta sidra y vino, entonces yo tomo mucha
cerveza, porque la Biblia no dice nada de eso” y con el mismo criterio
con el que fácilmente derribaríamos ese torpe argumento, también
tenemos que derribar cualquier otro.
Vale
aclarar ante todo que si tienes problemas con esto o alguien te pide
ayuda por este tema hay que quitar toda culpabilidad y acusación que
pueda venir a la mente teniendo ante todo un corazón arrepentido y
sabemos que nuestro Dios es misericordioso y compasivo no solo para
perdonarnos sino también para ayudarnos a ser libres de todo vicio y
esclavitud pecaminosa.
Hay que aclarar
también que hay una gran diferencia entre la masturbación que se
produce en la pubertad en los niños adolescentes y en la masturbación
compulsiva de los jóvenes y adultos. No quiero dar una edad exacta para
determinar cuando uno ya paso el tiempo de conocer su cuerpo y de
experimentar ciertas sensaciones que según especialistas es
absolutamente normal y necesario que un niño adolescente se haya
masturbado algunas veces, estas son etapas que los padres no deberían
alarmarse, cuando el cuerpo comienza a crecer, produciendo toda una
revolución que hay que saber comprender y acompañar, pero para los que
queremos que nuestras vidas y familias crezcan en los principios
cristianos sabemos que hay que aprender y enseñar claramente el tema de
la sexualidad en el crecimiento de los hijos hablando abiertamente el
tema sin ningún tipo de impedimentos, creo que cuando mas le enseñamos
a un adolescente, más herramientas y claridad tendrá para enfrentar sus
inquietudes. En la mayoría de los casos los niños adolescentes hablan
de esto con sus amigos y seguramente se hayan masturbado más de una
vez, por lo que no hay que hacerlos sentir culpables.
Solo hay que enseñarles los principios esenciales para que tengan un
crecimiento sano.
Pero lo que ahora nos compete es cuando la práctica de la masturbación ya traspasa el corto tiempo
de la pubertad* y se transforma en un hábito compulsivo periódico.
Ahora bien, por que un joven o un adulto se haya masturbado varias
veces no existen consecuencias físicas, ni psicológicas como para
considerar. Pero vamos a verlo desde un punto de vista bíblico y
espiritual. Dios creo al hombre con deseo sexual, por lo tanto no hay que suprimirlo sino controlarlo,
si sentimos deseo sexual no es malo, lo malo es no tenerlos bajo
control, el problema es igual con cualquier sentimiento y deseos
naturales como tener ganas de comer o dormir, enojarse, desear ganar
dinero o desear tener relaciones sexuales; no es problema tenerlos en
nosotros, el problema es dejarnos dominar por ellos. Cualquiera de las
cosas recién nombradas fuera de control pueden tener un fuerte efecto
negativo en nuestra vida en general, por ejemplo:
- Comer
en exceso sin control (pecado de glotonería, gula, además de
problemas cardíacos y otros problemas de salud física).
- Dormir
más de los debido (pecado de pereza, desgano, vagancia, holgazanería,
además de otros efectos físicos negativos)
- Prioridad
en ganar dinero excesivamente (pecado de codicia, amor al dinero,
egoísmo, avaricia, problemas familiares, etc)
- Enojos desmedidos (Odio, heridas emocionales, amarguras, resentimientos, falta de perdón, angustia)
- Deseos sexuales sin control (lujuria, lascivia, adulterio, fornicación)
Vemos
que hemos enumerados deseos y sentimientos normales pero siempre el
problema es no dominarlos equilibradamente por medio de una vida
espiritual en crecimiento. Y específicamente vamos a tratar el tema de
la masturbación.
La polución nocturna
También
denominado “Sueño húmedo”, y se refiere a la eyaculación de semen de
forma involuntaria cuando dormimos, ocurre especialmente finalizando la
adolescencia por la acumulación de semen, es decir que también es
normal en esta corta etapa, puede ir acompaña o no de sueños eróticos.
Creo que ocasionalmente a las personas que no tienen una vida sexual
activa puede pasarles, tampoco hay que pensar que Dios nos condena por
tener esas poluciones nocturnas involuntarias, puede ser común un
sentimiento de culpa pero de alguna manera es algo natural del
organismo según muchos especialistas. El problema es que no hay que
usar nada como excusa. Y si se tiene poluciones nocturnas muy seguido,
puede que también sea un problema que estemos manifestando en nuestros
sueños y sabemos que si no llevamos una vida espiritual saludable, los
deseos carnales pecaminosos y Satanás pueden tomar ventaja en el
asunto, estas poluciones nocturnas involuntarias fuera de la pubertad
las pueden tener ocasionalmente y de forma aislada los creyentes que no
tengan una vida sexual activa. Pero en definitiva estas poluciones no
son masturbación.
La masturbación es un acto voluntario y consiente, el apóstol pablo aconsejó lo siguiente:
“cada uno tiene de Dios su propio don: éste posee uno; aquél, otro.
A los solteros y a las viudas les digo que sería mejor que se quedaran
como yo. Pero si no pueden dominarse, que se casen, porque es
preferible casarse que quemarse de pasión.” 1 corintios 7:7-8 (NVI)
Creo
que en este versículo hay claves esenciales del tema. Estos consejos
están dirigidos a quienes “no tienen don de continencia” como dice la
Biblia reina Valera que se refiere a la capacidad dada por Dios a
ciertas personas para llevar a cabo tareas especificas, que era el caso
del apóstol Pablo, y que para ellos no es un problema el “arder de
pasión” ni luchan con esto, pero también dice en 1 corintios 7:6
“Quisiera más bien que todos los hombres fueran como yo; pero cada uno
tiene su propio don de Dios, uno a la verdad de un modo, y otro de
otro”. Por eso el no se casó, ni busco hacerlo, pero era el llamado de
Dios para su vida, y nunca dijo que fuera así para todos, el versículo
es claro, al contrario dice que Dios da diferentes dones, por lo tanto
quien no tiene este don aconseja Pablo, “que se casen, porque es
preferible casarse que quemarse de pasión.” Fíjense que no condena el
deseo de “quemarse de pasión” sino que le da una solución: que se case.
Esto nos da la pauta de que los hermanos deben pensar en el casamiento,
planificarlo y hacerlo en la voluntad de Dios, como también dice el
libro de génesis “No es bueno que el hombre este solo” Dios creo al
hombre para estar acompañado por una mujer y es el mismo principio que
aconseja el apóstol pablo, por regla general el que “no tenga el don de
continencia” que se case. Pero que se tenga el deseo de casarse no da
permiso a que mientras tanto nos ocupemos de la masturbación. Sino que
ordenadamente nos ocupemos de las cosas del Señor planificando y orando
por el casamiento. La masturbación está ligada a muchos pecados, y
puede producir una adicción muy dañina. Dios quiere bendecirte para que
formes una familia que disfrutes, que seas feliz con ella, que sean
ejemplo y que lo sirvan a Él. Esta es la voluntad de Dios.
La
masturbación compulsiva es una práctica sexual que esta íntimamente
ligada a la lujuria, a la lascivia, a la pornografía y toda clase de
pensamientos impuros, y si se ha realizado tienes que pedirle a Dios
que te restaure y te ayude a vencerla, de lo contrario se puede
transformar en un hábito vicioso que le abre las puertas al enemigo.
Hay una frase muy sabia entre los cristianos “Mente desocupada, taller
del diablo”, una de las cosas que provocan la masturbación es tener una
mente ociosa.
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Definición de lujuria: Vicio consistente en el uso ilícito o en el apetito desordenado de los deleites carnales. Exceso o demasía en algunas cosas.
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Definitivamente
Dios no creo al hombre para que se masturbe, el plan de Dios es que el
hombre y la mujer se casen si no tienen el don de continencia para un
llamado especial.
Para vencer la
masturbación primero hay que tener una vida espiritual activa, amar al
Señor, buscar su presencia y su revelación cada día, leyendo su palabra
y orando. Tener una amistad con el Espíritu Santo es lo primero y
principal, si se quiere vencer por medio de otras estrategias sin esta,
puede ser sumamente difícil y frustrante.
Después
de esto se pueden tener en cuenta otros consejos como por ejemplo, no
dejar divagar la mente con pensamientos lujuriosos, tomar el control de
los pensamientos, la Biblia dice: “Someteos pues a Dios, resistid al
diablo y huirá de vosotros”. La carne genera pensamientos pecaminosos y
el diablo los potencia. “someteos a Dios” es obediencia, es tener
prioridad en las cosas espirituales. “resistid al diablo y huirá de
vosotros” habla de la victoria que nos entrego el Señor en la cruz, el
nos dio dominio propio para que lo usemos y ejecutemos, tenemos el
control de los pensamientos, el dominio propio significa que las cosas
no nos dominan, los sentimientos no nos dominan, tampoco los pecados,
ni los pensamientos desordenados, hay que ponerle el freno a los
pensamientos que nos seducen al pecado y el enemigo huirá.
Otro
aspecto esencial junto con los pensamientos son los ojos, todo lo que
ven nuestros ojos es sumamente importante, sabemos que el hombre es
“Mirón” por naturaleza pero en Cristo tenemos dominio de los ojos,
Jesús dijo: “Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para
codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón”. Mt. 5:27-28. Y lo
mismo es para las mujeres. Recuerda que el deseo puede estar, el
impulso de mirar esta ahí, pero lo malo no es eso en si, sino que le
demos rienda suelta. Que no le pongamos freno. Los ojos no te pueden
dominar. Nosotros dominamos los ojos, eso es dominio propio. Si las
miradas no son dominadas, traerán una serie de pensamientos y
despertaran una serie de deseos e impulsos que llevarán a la
masturbación y a la lujuria.
Es bueno
estar ocupado en cosas productivas, estudiar, planificar, ponerse
objetivos, hacer ejercicio físico y relacionarse con hermanos que nos
ayuden y enseñen. Si estamos largas horas pensando en cosas negativas,
sin actividades, o con muy pocas actividades nuestra vida se encerrara
en un círculo vicioso sin salida.
Resumen:
Dominar
los ojos y los pensamientos, de esta manera se controlan los deseos y
las acciones. Tener actividades productivas. Y ante todo andar en
amistad con el Señor.