¡Tu Joven!

"Que nadie te menosprecie por ser joven. Al contrario, que los creyentes vean en ti un ejemplo a seguir en la manera de hablar, en conducta, y en amor, fe y pureza". 1 Timoteo 4:12

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Decisión vital: ¿Llegar a las alturas o morir en el suelo?


Autor: Daniel Lezama

"los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán".

Entre todas las aves es la que posee mayor longevidad, puede llegar a vivir hasta 70 años, pero para llegar a dicha edad debe tomar una seria y difícil decisión.A la mitad de su edad su pico y sus uñas se hacen débiles lo cual hace casi imposible que agarre sus presas con las cuales se alimenta; y ese pico alargado y puntiagudo se encorva. En ese momento hay solo dos alternativas, aceptar la muerte o el enfrentar un duro proceso de renovación que durará 150 largos días, en caso que escoja la segunda alternativa tendrá que encontrar todas las fuerzas del mundo para volar a la montaña más alta que encuentre y posarse en un peñasco donde este sola, vencido el primer desafío, comienza a golpear su pico contra la roca hasta conseguir arrancarlo por completo, después de este grande sacrificio ella espera pacientemente a que nazca nuevamente, pues, con ese pico tendrá que arrancar cada una de las plumas de su cuerpo y después tiene que golpear sus uñas contra la roca hasta hacerlas desaparecer por completo, después de hacer su proceso de renovación y esperar cinco meses, el águila, ya está lista para extender de nuevo sus alas renovadas y volar a su segundo periodo de vida, el cual es el más hermoso.

Así sucede en nuestra vida, para lograr nuestras metas debemos tomar decisiones difíciles pero son transcendentales para lograr el éxito. Sin embargo, estas decisiones se tornan muchos más fáciles cuando nuestra confianza esta puesta en Dios, al decir mas fácil no me refiero a que no haremos nada por lograrlo sino que tenemos la seguridad en Él, pero, nosotros al tomar la decisión debemos “ACCIONAR”, Con FÉ debemos volar hacia las alturas sabiendo que Dios nos sustentara en ellas. La FE es el primer paso para creer que Dios está con nosotros, es el primer paso para llegar a las alturas. Al creer en Dios y confiar en Él, nuestra transformación empieza, sin embargo, al igual que el águila nuestra transformación será “dolorosa”.

Al estar en las alturas y para comenzar nuestra transformación aun debemos realizar pasos muy importantes como lo hace el águila.

El águila “QUITA” de sí su pico, sus garras y aún sus plumas; nosotros para tener una renovación de carácter y una renovación espiritual en nuestro camino a la santidad debemos dar este segundo pero importante paso; en dicho paso me refiero al dominio propio y a tener una comunión con Dios de corazón, estos dos deben ir juntos recordemos que Dios es quien nos cambia pero nosotros debemos querer que Él lo haga. Dios QUITARÁ de nosotros el odio, la ira, la enemistad, el resentimiento, la envidia, la incredulidad, la hipocresía, el chisme, etc. E incluirá en nuestras vidas todo don perfecto que proviene de Él. Recordemos este versículo que nos muestra los dones que provienen de Dios: “Los frutos del Espíritu son: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” (Gal.5:22,23).

Hermano/a, Dios te bendiga en el camino de la fe, el camino hacia el reino de los cielos. Recuerda que cada victoria nos prepara para una nueva victoria, si vencemos hoy a Satanás mañana seremos más fuertes en Cristo. Y habiendo caminado con Él y con Su ayuda quitando todas estas cosas ya dichas, cuando Él venga terminará de transformarnos y al final alzaremos vuelo como las águilas hacia una vida mejor, donde “no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron” (Apo. 21:4) y he aquí Dios hizo nuevas todas las cosas.

Así que comencemos hoy ese camino vistiéndonos de “toda la armadura de Dios, para que podamos estar firmes contra las asechanzas del diablo” (Efesios 6:11). ¡Amen!

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